miércoles, 24 de marzo de 2010

Sentencia intemporal del viejo sabio...

Uno nunca sabe cuándo la naturaleza nos pone frente a los secretos de otra persona; pero por lo menos uno sí sabe que no debe hacerlos públicos. Si algunos libros se consideran muy perniciosos y su venta está prohibida, entonces, ¿cómo no hacerlo cuando se trata no de hechos imaginarios, sino reales? Aquéllos a quienes perjudica la lectura de estos libros, también debe perjudicarles el conocimiento de ciertos hechos. Los acontecimientos deberían prohibirse, no los libros.

Herman Melville
Las islas encantadas
(Círculo de lectores, Bogotá, 1984)

viernes, 5 de marzo de 2010

Ciudades fantasma...

La tierra de un escritor es un territorio dentro de la mente de éste, y corremos el riesgo de desilusionarnos si intentamos convertir a semejantes ciudades fantasma en ladrillo y cemento tangibles. [...] En verdad, ninguna ciudad es tan real como ésta, la que nos hacemos por cuenta propia y para la gente que nos gusta. Insistir en que tiene un equivalente en las ciudades terrenales es robarle la mitad de su encanto.

Virginia Woolf
Viajes y viajeros
Prólogo, selección y traducción
de Marta Pessarrodona
(Plaza & Janés Editores, Barcelona, 2001)

martes, 2 de marzo de 2010

Ciertas formas de la muerte...

Amo cada palabra porque me obliga a construir los límites de mi silencio, como la yedra construye su fidelidad, su sueño, su armonía, o la espuma rompe sobre la cresta del acantilado tanto en la calma como en la tempestad. Amo los sitios donde la luz fue nuestra, el color de sus nombres, y amo también los que no vimos, porque habrán de obligarnos a inventar sus contornos, y su pequeña historia, y unos pocos recuerdos con que volverlos habitables. Amo, incluso, la muerte, esta forma de muerte, porque obliga a vivir.

Jenaro Talens
Luz de intemperie
Antología personal
(UNAM, México, 2006)

miércoles, 24 de febrero de 2010

Hay un estado de intuición...

En nuestro tiempo se concibe la obra como una manifestación poética total, que abraza simultáneamente formas aparentes como el poema, el teatro, la narración. Hay un estado de intuición para el cual la realidad, sea cual fuere, sólo puede formularse poéticamente, dentro de modos poemáticos, narrativos, dramáticos: y eso porque la realidad, sea cual fuere, sólo se revela poéticamente.

Julio Cortázar
"Notas sobre la novela contemporánea" (1948)
Obra crítica / 2
Edición de Jaime Alazraki
(Alfaguara, Madrid, 1994)

viernes, 19 de febrero de 2010

Hecha -por siempre- de retornos...

El hombre que escribe es un solitario que se dirige a un lector solitario, tanto si escribe una carta de amor como si compone una novela de aventuras. Por el contrario, el hombre que habla necesita de un oyente, pues la palabra solitaria es palabra de loco [...] La palabra recorre un espacio corto y se borra al instante, mientras que la escritura viaja a través del tiempo y del espacio. Es que la palabra está viva mientras que la escritura está muerta. La escritura no puede prescindir de la palabra para ser vivificada [...] Toda la historia de la literatura está hecha de retornos de la escritura a ese manantial vivo y edificante que es el lenguaje hablado.

Michel Tournier
El espejo de las ideas
(El Acantilado, Barcelona, 2000)

martes, 16 de febrero de 2010

Sensación, antes que nada...

El libro era como un bebedizo que tenía aroma y sabor, que embriagaba incluso al tacto. Era una sensación hondísima e inexplicable, anterior a la experiencia formativa y, desde luego, a aquella primera visita a la Biblioteca. Sí, el libro también era como un trozo de aquel más allá que le turbaba con frecuencia, un precioso fragmento de otros mundos que, como un milagro, llegaba a sus manos.

Antonio Colinas
El crujido de la luz
(Edilesa, España, 1999)

martes, 9 de febrero de 2010

Coincidencia y confesión...


A medida que me acerco a los cuarenta sin haber conseguido ninguno de los objetivos que me había propuesto, sin haber alcanzado la profunda creatividad -por la que me he esforzado durante años-, siento que adopto una posición menor, oscura, mediocre, que no es mi destino pero sí culpa mía, como si en algún momento me hubiera faltado el ingenio y el valor para ajustarme de modo competente a las formas que tenía a mano.

John Cheever
Diarios
(Emecé-Planeta, Barcelona, 2006)

* De este libro vendrán, forzosamente, más citas... Así que, espero, no sea de extrañeza ver por aquí más sentencias del buen Cheever...