lunes, 29 de enero de 2018

La primera de muchas...

En las cosas reales no hay belleza ni lógica, como en una historia. Lo comprendes cuando la vida te ha dado la primera bofetada.

Yishai Sarid
El poeta de Gaza
(Literatura Random House, México, 2014)

sábado, 27 de enero de 2018

Su lado bueno...

La ficción tiene su lado bueno, prueba que las decisiones del espíritu y la voluntad priman sobre las circunstancias...

Marguerite Yourcenar
Memorias de Adriano
(Sudamericana/ DeBolsillo, México, 2006)

jueves, 18 de enero de 2018

Muy pocas...

De vez en cuando, Dios hace que nazcan hombres, (...) que tienen ganas de salir al camino a riesgo de sus vidas y descubrir cosas nuevas, hoy puede ser sobre sitios muy alejados, mañana sobre alguna montaña escondida, y al día siguiente sobre hombres cercanos que han cometido alguna estupidez contra el Estado. Estas almas son muy pocas...

Rudyard Kipling
Kim
(Ed. del Viento/ Diario Público, Barcelona, 2010)

domingo, 31 de diciembre de 2017

Tal vez...

El verdadero poeta es un solitario oscuro que no encuentra su sitio porque a la hora de las uvas no hubo Año Nuevo para él.

Marco Antonio Campos
Dime dónde, en qué país
(Visor Libros/ Círculo de Poesía, México, 2017)

sábado, 30 de diciembre de 2017

Disfraz y encantamiento...

¡Oh, falaz imaginación, siempre seducida y seductora! Siete veces al día nos engañas con tus fantasmas, y, como lo haces con tal encanto y disfrazas tus monstruos con brillantes vestiduras angélicas, negarse a tus atracciones sería un dolor intolerable.

Laurence Sterne
Viaje sentimental por Francia e Italia
Traducción de Alfonso Reyes
(FCE, México, 2001)

viernes, 29 de diciembre de 2017

Demasiadas veces...

Este hombre (el hombre civilizado), la mayor parte de las veces, le pide al arte que le diga algo, o que se parezca a algo, cuando la obra de arte es algo con lo que entramos o no en contacto.

Giórgos Seféris
K. P. Kaváfis/ T. S. Eliot
El estilo griego I
(FCE, México, 1994)

jueves, 28 de diciembre de 2017

Con la edad...

Con la edad, cada vez interesan menos los orgasmos y más el deseo mismo. Mirar y no tocar. Al menos durante un rato. Cuando el deseo puede ser satisfecho, no hay ningún mal en prolongarlo. Esto no lo dijo William Blake. Lo digo yo ahora.

Mario Levrero
Dejen todo en mis manos
(Literatura Random House, México, 2017)