martes, 22 de marzo de 2016

Sueños y personas tranquilas...

Una persona muerta era la persona tranquila por excelencia, y el resto no era más que sueños inexorables y apocalípticos y febriles, sueños de puertas abriéndose de golpe en la boca muerta de la medianoche.

Stephen King
La expedición
(Grijalbo, México, 1987)

viernes, 18 de marzo de 2016

Sólo si es sincero...

El escritor, si es sincero, siempre acaba escribiendo lo que debe escribir...

Antonio Colinas
Nuevo tratado de armonía
(Tusquets Editores, Barcelona, 1999)

jueves, 17 de marzo de 2016

Para el aventurero moderno...

El reconocimiento de las propias oscuridades es uno de los mayores actos heroicos que puede realizar un ser humano, la máxima proeza moral del aventurero moderno, que cada mañana se adentra desarmado y solitario en las invisibles junglas de la ciudad.

Fernando Marías
La isla del padre
(Seix Barral, México, 2015)

miércoles, 16 de marzo de 2016

Se marchitarán igual...

Las palabras entendidas como algo que satisface la función significante en la comunicación artística se marchitarán igual que antes sucedió con las reglas formales. El significado quedará limpio. (...) Digamos que el arte existe necesariamente en tensión con sus propios principios. Que el logos torpe y superfluo de todo tiempo pasado deja paso al logos satisfactorio, adecuado y flamante de una época. Que la poesía, igual que todo lo que está organizado y comprendido bajo la rúbrica de "La Vida", es dinámica. Lo superfluo siempre ha existido para que lo manden a freír espárragos.

David Foster Wallace
La niña del pelo raro
(Grijalbo Mondadori, Barcelona, 2000)

martes, 23 de febrero de 2016

Buscar el vacío...

El dolor busca el vacío, no quiere sino escuchar su propio eco. Ten cuidado.

Hisham Matar
Solo en el mundo
(Ed. Salamandra, Barcelona, 2007)

lunes, 22 de febrero de 2016

A no ser que...

No hay sala de fiestas en el mundo entero que se pueda soportar mucho tiempo a no ser que pueda uno emborracharse o que vaya con una mujer que le vuelva loco de verdad.

J. D. Salinger
El guardián entre el centeno
(Edhasa, Barcelona, 2007)

miércoles, 17 de febrero de 2016

Ambición y tenacidad...

Salinger también poseía (o había desarrollado) una notable tenacidad profesional que lo acompañó a lo largo de su carrera. Nunca permitió que las dudas diluyeran su ambición. Pocos rasgos habrían podido ser más valiosos para él. (...) Salinger tenía ciertamente mucha confianza en sí mismo; pero en las ocasiones en que esta se agotaba era la ambición la que lo mantenía en marcha.

Kenneth Slawenski
J. D. Salinger: una vida oculta
(Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores, Barcelona, 2010)