viernes, 31 de agosto de 2007

Mi amigo tiene razón... Se aparece...

El material con que se construyen las palabras
y la argamasa que lo une
me han ido enseñando poco a poco
un ritmo secreto y solitario.

He aprendido así que toda construcción es una música
y que toda música está hecha de miradas.
La mirada de una palabra es su sentido,
entre los párpados temblorosos de una pérdida.

Porque no somos nosotros los que miramos las palabras:
son ellas las que nos miran a nosotros
y quizá también más allá de nosotros,
parpadeando con un ritmo secreto y solitario.

Tal vez mañana encuentre una palabra
que ya no mire hacia ninguna parte
y que tampoco parpadee.
Una palabra que se deje mirar.

Roberto Juarroz
Poesía vertical [Antología] (1991)

jueves, 30 de agosto de 2007

Áspera verdad...

... la materia prima de la literatura no es la felicidad sino la infelicidad humana, y los escritores, como los buitres, se alimentan preferentemente de carroña.

Mario Vargas Llosa
Historia secreta de una novela (1971)

miércoles, 29 de agosto de 2007

Lucidez

Con mi encadenamiento a la tierra pago la libertad de mis ojos.

Antonio Porchia
Voces reunidas (1989)

En esto creo (también)

La calidad de la poesía se define por la rapidez y el vigor con que impone sus proyectos perentorios a la naturaleza inerte, puramente cuantitativa del léxico. Hay que atravesar velozmente todo el ancho de un río atestado de barcas que se mueven en todos los sentidos: así se constituye el sentido del discurso poético. No es un itinerario que pueda trazarse preguntando a los barqueros: ellos no podrán decir ni cómo ni por qué saltó usted de barca en barca.
---El discurso poético está tejido como un tapiz cuyas múltiples tramas no se distinguen más que por el color que les confiere la interpretación, por el escalonamiento de las distancias en las que se mueven sin cesar las señales imperativas de la instrumentación.

Osip Mandelstam
Conversaciones sobre Dante
(Traducido del ruso al francés por Louis Martinez [1977], y del francés al español por Marilyn Contardi y Cecilia Beceyro [1994])

lunes, 27 de agosto de 2007

Asombro sencillo

Porque la poesía es mi explicación del universo, mi convivencia con las cosas, mi participación en lo real, mi encuentro con las voces y las imágenes. Por eso el poema no habla de una vida ideal sino de una vida concreta: ángulo de la ventana, resonancia de las calles, de las ciudades y de los cuartos, sombra de los muros, aparición de rostros, silencio, distancia y brillo de las estrellas, respiración de la noche, perfume del tilo y del orégano.

Sophia de Mello Breyner Andresen
"Arte poética II"
Desnuda y aguda la dulzura de la vida (2002)

domingo, 26 de agosto de 2007

Dilema y radicalismo nutricional

Aristóteles, cuentan, gustaba de las ensaladas y, parece ser, durante las sesiones en las que instruyó al famoso Alejandro que la historia nos ha hecho admirar, no comía otra cosa que no fueran vegetales cocidos levemente con una pizca de sal y aderezados con distintos tipos de aceite de olivo. Feliz digestión debió tener el insigne maestro, verduritas sanas y, supongo, deliciosas para su griego paladar. Quizá por eso se asocia al vegetarianismo con la inteligencia y la sobriedad, quién sabe.
---Por otro lado, Tomás de Aquino, de acuerdo con ciertas crónicas de la época, solía degustar enormes cantidades de alimento sin distingo entre los reinos: lo mismo un lechón que enormes tazones de fruta o espirituosas bebidas que lo conectaban con el cosmos. Se dice lo mismo de Kant (adicto a los banquetes de numerosos platillos), de Lutero (grosero y sucio engullidor de casi cualquier cosa) y otros tantos exiliados de la conciencia salutífera que conmina a supeditar la dieta a lo que “caiga bien”.
---La lista de practicantes ilustres de ambas posturas con respecto a la alimentación es numerosa, pero en ninguno de tales casos el hecho de que se coma tal o cual cosa riñe con el intelecto pródigo. De aquí que discutir sobre el tema sea ocioso y poco menos que inútil. Aunque viene al caso por cierto malestar que me causa no ser capaz de tomar una decisión definitiva con respecto a qué demonios debo comer.
---En estos tiempos, tonto y ridículo que soy, me debato entre continuar con mis más preciadas costumbres de consumo inmoderado o seguir los consejos (bienintencionados, supongo) de los médicos o mis numerosos amigos vegetarianos. Por supuesto, en más de una ocasión he proferido alabanzas desmedidas en pro de Balzac y ofendido hasta la blasfemia la memoria de Bernard Shaw. Pero no dejo de pensar en el riesgo que implica el disfrute de lo inconveniente y tampoco me abandona la idea de que mi ánimo tocaría fondo si acato las normas de lo apropiado, lo que hace “estar bien de salud”. ¡Oh, paradoja irresoluble que inflama el espíritu endeble de los adscritos a la religión común de los sabores simples que nos llevan a la tumba con prisa denodada!
---Quiero creer que mi asunto no es ir tras la longevidad sino acercar mis huesos a un mejor sentir en términos de goce y satisfacción de cara a lo que pueda venir, el inconveniente sigue siendo mi casi nula disciplina en ese menester de cuidarme con minucioso y mentido afán cada que el cuerpo me reclama. “Piedad para el que sufre” reza un pertinente bolero que retrata mi situación y condena en estos momentos. Lejos temo ver (entonces) los días de vino, rosas, robustos cortes de vacuno difunto a la mesa y perniciosos condimentos que desintegran deliciosamente el estómago.
---En fin, tristezas más o menos, esta sucia condición descastada del que vive con miedo de verse forzado a huir del sabroso infierno para lamentar después su impuesta búsqueda del paraíso saludable, me trae deshecho y dando tumbos ante el espectáculo de quien asume el gozo sin culpas y, sanamente, ignora el riesgo. Dichosos ellos que con todo mi corazón envidio.

sábado, 25 de agosto de 2007

La maga pampera dice...

Analizar el lenguaje de la poesía en sus sonidos y en sus resonancias es atrapar a un coleóptero, a un ángel, a un dios en estado natural y salvaje y someterlo a injertos y disecciones, hasta lograr un cadáver amorfo. Los poetas conviven con las palabras. Sí, las nutren, las mastican, las aplastan, las pulverizan; combaten por saber quién sirve a quién, o pactan con ellas, o tienen una relación semejante a la de los amantes. La poesía es un organismo vivo, rebelde, en permanente revolución, en permanente metamorfosis.
---(...) sólo puedo decir que más allá de cualquier posible discrepancia de acción y de fe, la poesía es un acto de fe, una crítica de la vida, un cuestionamiento de la realidad, una respuesta frente a la carencia del hombre en el mundo, una tentativa por aunar las fuerzas que se oponen en este universo regido por la distancia y por el tiempo, un intento supremo y desesperado de verdad y rescate en la perduración.

Olga Orozco
Alrededor de la creación poética