jueves, 26 de enero de 2012

El estado más vulnerable...

Los escritores piden a sus amigos que lean sus manuscritos –textos emborronados y provisionales– a fin de que les den ánimos. Este oficio solitario nos hace propensos a la paranoia, por lo que siempre nos vienen bien unas palabras de aliento. Además, a menos que un escritor crea que una obra suya es muy buena, no la somete al escrutinio de otros en busca de comentarios favorables. Después de eso, con la publicación, se emiten muchos juicios sobre la obra, pero para entonces el autor ya ha pasado a otra cosa. Así pues, el primer repaso y los primeros elogios son fundamentales y, a menudo, lo único que importa. Se trata de la oportunidad única de echar un vistazo al alma del escritor en su estado más vulnerable. Ningún escritor se expondría a ello sin esperar alabanzas a cambio.

Paul Theroux
La sombra de Naipaul
(Ediciones B, Barcelona, 2002)

martes, 24 de enero de 2012

Claro, veraz y contundente...

En el mejor de los casos, el patriotismo no es otra cosa que una fatalidad geográfica...

Juan Marsé
Señoras y señores:
Retratos con retoques
(Plaza & Janés, Barcelona, 1998)

sábado, 21 de enero de 2012

Puritita claridad (total acuerdo)...

Los relatos que envejecen más despacio, y que resultan sin embargo más difíciles de comunicar, son los que guardan relación con un pensamiento o una percepción que pueden haber sido inspirados por una simple línea de texto o un pedazo de piedra.

Robert D. Kaplan
Invierno mediterráneo
(Ediciones B, Barcelona, 2004)

miércoles, 18 de enero de 2012

Oh, esa erosión continua...

Si los escritores sobreviven a sus recuerdos, los lectores solemos optar, desidiosos, por olvidar lo que debemos a la memoria de los escritores. El resultado es una continua erosión del paisaje espiritual colectivo que trazan los escritores y al que una "cultura nacional" acude con ánimo de precisar sus confines.

Guillermo Sheridan
Señales debidas
(FCE, México, 2011)

martes, 17 de enero de 2012

Para pensar y reír en este día...

La verdad

La verdad es que no sé qué es la verdad
y no puede ser bueno que no sepa
algo tan importante como eso.
La verdad es que si alguien va y me dice:
"Es muy sencillo, imbécil: la verdad
es esto o es lo otro o las dos cosas",
me deja estupefacto. Y si pregunto
qué es la verdad en realidad, si esto,
si lo otro o si al tiempo las dos cosas,
mi informante contesta: "Eso depende",
y, la verdad, me quedo como estaba.

Luis Alberto de Cuenca
Jardín de la memoria
Antología personal
(UDLA, Puebla, 2007)

lunes, 16 de enero de 2012

Un iceberg aleatorio...

Ya que el silencio es el mayor poema que existe, puesto que ninguna palabra o verso es realmente fundamental, el poema no puede evitar la indeterminación. En sí misma, la escarbadura del poema trabaja en dos direcciones opuestas, pues pugna por alcanzar así como por borrar el significado extraído. De esta forma se equilibra en un idioma de doble filo y lo imita en su naturaleza profunda para ser el nombrador y el simultáneo desnombrador de cosas, el contador y el ocultador de proezas, un iceberg aleatorio que ofrece al día sólo la punta mientras se va derritiendo bajo el agua.

Horácio Costa
"Seis puntos para el próximo poema"
Fracta
Antología poética
(FCE, México, 2009)

domingo, 15 de enero de 2012

Antojo de contribuir en algo...

Yo sospecho que la realidad mutable es todo cuanto existe. Le adeudo al hábito de la poesía, aparte de un puñado de fiebres gozosas, la determinación de desembarazarme sin contemplaciones de las pegajosas telarañas que a cada paso tienden ante nosotros los traficantes de utopías. Si algún ideal ha de animar con preferencia mi escritura, se me antoja que sea el de contribuir en algo a que el hombre llegue a ponerse un día a la altura de su capacidad de placer, aunque tan sólo sea de una vez para siempre, y luego muera dando pena de su fortuna a la misma muerte que lo disuelve.

Fernando Aramburu
El artista y su cadáver
(Tusquets Editores, Barcelona, 2002)