jueves, 3 de junio de 2010
lunes, 31 de mayo de 2010
No sin ensordecer...
Habría que hablar de todo ello* de modo que el corazón se apriete y los cabellos se ericen sobre el cráneo. Pues hablar tal como se hace cotidianamente, hablar sin ensordecer, hablar sin el relieve con que Gogol y Dostoyevski describieron San Petersburgo, no sólo no tiene ningún sentido ni ninguna razón de ser, sino que sería vil y deshonesto.
Boris Pasternak
Yo recuerdo
(Editorial Andrés Bello, Chile, 1992)
* Aquí, por supuesto, Pasternak se refiere al mundo que "terminó" con la Revolución de 1917 en su país. Vale, sin embargo, para cualquiera; pues Yo recuerdo es un ensayo biográfico y la sentencia que se extrae del libro pertenece al epílogo, es decir, la parte final en la que da "cerrojazo" a cuanto ha relatado acerca de su vida hasta, más o menos, los años treinta... Por otra parte, sirva de recordatorio por los 50 años que de su muerte se cumplieron justo el día de ayer...
viernes, 28 de mayo de 2010
Cumplir cuarenta años...
lunes, 24 de mayo de 2010
No olvidar las entidades secretas...
Las cosas no son para ser dichas o entendidas en su totalidad, como quisieran hacérnoslo creer. Casi todo lo que ocurre es inexpresable y se cumple en una región donde jamás ha hollado palabra alguna. Y más inexpresables que nada son las obras de arte, esas entidades secretas en las que la vida no termina y que superan la nuestra, que pasa.
Rainer María Rilke
Cartas a un joven poeta
(Premiá, México, 1981)
viernes, 21 de mayo de 2010
Sólo lo bastante...
lunes, 17 de mayo de 2010
Conciencia y renuncia...
Odio escribir acerca de mi escritura porque no tengo nada que decir sobre ese tema. No tengo nada que decir porque no me acuerdo de lo que pasa mientras lo hago. Esos momentos son como pequeñas piezas fragmentadas de mi cerebro. No son momentos que haya vivido. Me acuerdo de los detalles de las habitaciones y de los sitios en los que he estado escribiendo, de las circunstancias, de otras cosas que hice antes y después, pero no del proceso en sí mismo. Escribir sobre escribir requiere ser consciente de ello; escribir requiere renunciar a esa conciencia.
Margaret Atwood
La maldición de Eva
(Lumen, Barcelona, 2006)
miércoles, 12 de mayo de 2010
No solamente en Harlem ni entonces...
El informe del forense, las fotografías, las huellas dactilares, los descubrimientos del laboratorio criminológico y, en suma, todos los aportes de las modernas técnicas de investigación, incluidas las teorías policiacas, eran por lo general inútiles para resolver crímenes en Harlem.
Chester Himes
El gran sueño de oro
(Bruguera, Barcelona, 1981)
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