domingo, 26 de julio de 2015

La primera ciudad de mi vida...

Tuve la oportunidad de vivir en grandes metrópolis como París o Nueva York, aunque la primera ciudad de mi vida fue una capital de provincia, no tan distinta del medio rural pero lo suficiente como para diferenciarse del pueblo, y fue ella la que alimentó mi imaginación.

Czeslaw Milosz
Abecedario
Diccionario de una vida
(Turner/ FCE, Madrid, 2003)

sábado, 25 de julio de 2015

Para hoy que amenaza lluvia...

I would like my love to die
and the rain to be raining on the graveyard
and on me wlaking the streets
mourning her who thought she loved me.

Samuel Beckett
Collected poems
(John Calder, London, 1999)

jueves, 23 de julio de 2015

Adorar y aprender...

Diosa: atráeme y repéleme. Déjame adorarte y aprender, amarte y temerte. Participa de mi alma temeraria y observa que soy puro de espíritu. Estoy cayendo. No hay ningún lugar seguro. Sancióname salvajemente a buscar el mundo en tu nombre.

James Ellroy
A la caza de la mujer
(Random House Mondadori, México, 2011)

miércoles, 22 de julio de 2015

Una oportuna interpelación...

¿Qué sucede con ustedes, no existe nada de qué agarrarse, no hay nada?

Mijail Bulgákov
El maestro y Margarita
(Ed. Lectorum, México, 2013)

martes, 21 de julio de 2015

Decir para callar después...

Decir cuate, sueño, cántaro, tierra, percusión.
Decir cualquier cosa.
          Escuchar la suma de todos los silencios.
          Nombrar la holgura que promete.
          Y luego callar.

Yuri Herrera
Trabajos del reino
(Fondo Editorial Tierra Adentro, México, 2004)

lunes, 20 de julio de 2015

Quizá la identidad...

Quizá la identidad de una persona sólo pueda definirse en relación a las identidades de los demás. O quizá cualquier identidad no sea más que una interpretación de los demás.

Qiu Xiaolong
El caso Mao
(Tusquets Editores, México, 2011)

domingo, 19 de julio de 2015

Conducta y representación...

No cabe duda de que en toda conducta humana hay mucho de representación. Un hombre reacciona ante su medio ambiente y hasta sus gestos son moldeados por éste. (...) Tras larga familiarización con su papel, un hombre se identifica tanto con él que llega a hacérsele imposible diferenciar su verdadero yo del yo que finge.

Czeslaw Milosz
El pensamiento cautivo
(Ed. Orbis, Barcelona, 1981)