lunes, 2 de enero de 2012

Para pesimistas culturales...

Me niego a pensar que la historia consagre a contadores de trivialidades o a falsos profetas de lo cool, esa bruma inocua que lo recubre todo de banalidad multicolor. ¿Puede la civilización vivir sin artistas ni escritores que escarben en sus entrañas? Tal vez por un tiempo, pero no indefinidamente. La única forma de no ser un pesimista cultural es confiar en que así sea.

Carlos Granés
El puño invisible: arte, revolución
y un siglo de cambios culturales
(Ed. Taurus, México, 2011)

sábado, 31 de diciembre de 2011

Calientito, calientito...

Pues, aunque no es estrictamente una "novedad", estos últimos días de 2011 aparece por fin este libro, Cuerpo en mi cuerpo, gracias a la buena voluntad e inmejorables oficios de Mantis Editores y Escritores de Cajeme; veremos en que queda todo pero, por lo pronto, ya -digamos- "existe" para que caiga bajo los ojos de aquellos que quieran o lo puedan conseguir o lo que sea. Acaba este año (y arranca el nuevo), con esta edición recién salidita del horno... Lo mejor para todos (ojalá), de corazón...

Ricardo Solís

viernes, 30 de diciembre de 2011

Una de esas contundencias...

Cojones duros

No bastan las veleidades, las furias y los sueños;
se necesita algo más: cojones duros.

C.P.

El extraño artilugio de un poema
es una imperturbable realidad
que soporta flemática, sin daño,
cualquier definición.

Es una joya
que resplandece en sus palabras justas,
las ágatas pulidas de una lengua.
Un silogismo para concebir
el hecho inconcebible de estar vivo.
Un camarada fiel que cobijamos
y en la noche del alma nos cobija,
Una semicorchea en el concierto
que interpretan los astros infinitos.

Y es una forma rara de aventura
que nos conduce hasta un país insólito:
esa estepa glacial de la emoción.

Para viajar allí, donde el poema,
un escritor requiere algunos víveres:
cierto devoto amor por los difuntos,
cierto olfato verbal, cierto talento,
cierta ebanistería del oficio,
cierto dios sabe qué de inexplicable.

Y en especial tener cojones duros,
para no sentir miedo de perderse,
para el delirio de apostar con fe,
para adentrase solo en tierra extraña,
para el forzoso puerto del fracaso.

Una fuerza moral.
Consiste en eso:
una fuerza moral contra el destino.

Carlos Marzal

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Más nos valiera...

A veces me pregunto por qué no sabemos interpretar la vida real con la misma nitidez, con la misma ecuanimidad que una película o una novela. Y pienso que más nos valiera intentar verla así siempre, como una representación ficticia, fiándonos sobre todo de nuestro instinto de espectadores o lectores, que falla mucho menos que nuestro discernimiento de ciudadanos.

Javier Marías
Salvajes y sentimentales:
letras de fútbol
(Alfaguara, Madrid, 2010)

martes, 27 de diciembre de 2011

Lo más parecido...

Siempre he pensado que la ausencia de dios nos libera de un peso insoportable. Pero más de una vez, al entrar o salir de un hospital, he echado en falta la clemencia divina. Multitudinarios, llenos de asientos, pasillos, jerarquías y ceremonias de espera, silenciosos en sus plantas superiores, los hospitales son lo más parecido a una catedral que podemos pisar los descreídos.

Andrés Neuman
Hacerse el muerto
(Páginas de espuma, México, 2011)

lunes, 26 de diciembre de 2011

El viaje de cada día...

No hay deseos inocentes; ni descubrimientos inmaculados; no hay viajero que, secretamente, no se arrepienta de dejar su tierra y no tema jamás regresar a su hogar.
(...)
Comprendemos entonces que el pasado depende de nuestra memoria aquí y ahora, y el futuro de nuestro deseo, aquí y ahora. La memoria y el deseo son nuestra imaginación presente: éste es el horizonte de nuestros constantes descubrimientos y éste es el viaje que debemos renovar cada día.
Para ello escribimos novelas.

Carlos Fuentes
La gran novela latinoamericana
(Alfaguara, México, 2011)

lunes, 19 de diciembre de 2011

Como si en los libros...

Ahora pienso que lo mejor que he hecho en estos años ha sido beber muchísima cerveza y releer algunos libros con devoción, con extraña fidelidad, como si en ellos latiera algo propio, alguna pista sobre el destino.


Alejandro Zambra
Formas de volver a casa
(Anagrama, México, 2011)